Perú es un país cuyas riquezas dejan siempre sorprendido al viajero de cualquier edad y lugar del mundo. Es de esos territorios en los que es imposible no sentirse como en casa. La fama de su exquisita cocina trasciende fronteras, la calidez de sus habitantes se siente en cada rincón y el exotismo de sus paisajes naturales hacen sentir al viajero como si estuviera en el verdadero paraíso. Entre todas, una de sus más brillantes joyas es la Amazonía peruana. Por estos y muchos más motivos es uno de los destinos más visitados de América Latina.
El 60 % de este hermoso país se encuentra cubierto por la inmensa selva amazónica, un escenario magnífico para todos aquellos viajeros en busca del contacto con la naturaleza. Visitar la selva amazónica peruana es un verdadero viaje de descubrimiento, donde se despiertan todas las emociones posibles. Siempre es aconsejable ponerse los zapatos todoterreno y estar preparado para vivir una de las experiencias más impactantes en la vida. En todo este exuberante paraje, destaca un escenario: Loreto.
La Amazonía es la región selvática más grande del mundo, con un total de 6,7 millones de kilómetros cuadrados. Ha sido considerada como una de las siete maravillas naturales del mundo. El imponente río Amazonas, que nace en los Andes, atraviesa el departamento peruano de Loreto, que se encuentra en plena Amazonía. Hablamos de una localización única por su riqueza natural, destacando su flora y fauna autóctonas y sus impactantes cielos, con tonalidades difíciles de contemplar en otras partes del planeta. La lista de actividades nunca dejará de sorprenderte: adéntrate en sus reservas naturales; visita las comunidades nativas y asómbrate con su herencia cultural; realiza excursiones de día y por la noche; navega por el río Amazonas y sus afluentes en cruceros de lujo... Sí, has acertado: ¡en el propio río!
Estos cruceros prémium pueden durar desde tres a siete días y permiten vivir al máximo la conexión con el entorno, sin renunciar al confort, seguridad y tranquilidad. Paisajes extraordinarios y puestas de sol casi místicas, a bordo de un crucero por el Río Amazonas, es la experiencia que siempre habías soñado y que permanecerá por siempre en tu corazón.
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Loreto siempre espera la visita del viajero apasionado por el mundo, por la naturaleza y por otras culturas. Su capital es la ciudad de Iquitos, que se encuentra a 104 metros sobre el nivel del mar. Su clima, cálido y húmedo, alcanza temperaturas máximas de 38º, mientras que sus mínimas son de 21º. Esta ciudad es considerada la más grande de la Amazonía peruana con casi medio millón de habitantes y se recomienda llegar a ella por vía aérea –el tiempo de vuelo desde Lima a Iquitos es de tan solo 1 hora y 40 minutos–. Si se piensa en un destino vibrante y colorido de la Amazonía peruana, Iquitos es la elección. Esta fascinante ciudad fue fundada hacia el año 1785 y debe su nombre a las tribus indígenas que la habitaban. Es la metrópoli más grande de la selva del Perú y además es un puerto fluvial muy importante. Está rodeada de bosques, ríos como el Amazonas e innumerables lagunas y cochas. La hermosa arquitectura de la ciudad es la antesala perfecta a la selva Amazónica y sus maravillas. Actualmente, posee relevantes construcciones consideradas como Patrimonio de la Nación. Y este es solo el principio…
Iquitos no tiene igual. Por esto es tan importante reservar al menos tres días de un viaje a Perú para poder disfrutar de todo lo que este místico destino ofrece. Cada paso, cada esquina, todo es vibrante allí. Para las personas amantes de las artesanías, el mercado de San Juan de Miraflores o el Anaconda son dos excelentes opciones para adquirirlas. Ahí se podrán encontrar con originales piezas fabricadas con los recursos naturales propios de la región: bolsas, piezas de cerámica y hasta pinturas hechas en cortezas de árbol.
Para todos aquellos viajeros en busca del contacto con la naturaleza.
El camino continúa y merece la pena alegrarse el paladar con muestras de la exquisita gastronomía local. Es momento de atreverse a degustar el típico ceviche de dorado o la tradicional patarascha –un filete de pescado de agua dulce sazonado con ingredientes de la región–. Un plato de cecina o una ensalada de chonta –un ingrediente obtenido del interior del tronco de las palmeras selváticas– son también dos deliciosas opciones. Y para tomar, las deliciosas bebidas refrescantes con frutas de la selva, como la aguajina o el chapo. Finalmente, probar el licor afrodisíaco Siete Raíces te hará conectar con lo más profundo de la selva peruana.
Internarse en la selva y perderse en sus colores, formas y sonidos vibrantes es una experiencia sin igual. Si tuviéramos que elegir alguno de esos lugares imperdibles, la Reserva Nacional Pacaya Samiria y su asombrosa fauna sería la opción: un recorrido entre osos perezosos, taricayas y delfines rosados, entre otras muchas sorprendentes especies. Y si de experiencias se trata, una visita a las comunidades nativas de Loreto es para recordar toda la vida.
Una vez que se conoce la Amazonía peruana, algo de ti se queda allá. Prepárate para reconectar con tu yo más puro en el paraje natural más espectacular del planeta.
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